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CARITAS SABADELL - ACOGER A LOS SIN TECHO

24 de maig de 2010

El lunes, a las 9 de la mañana, me presenté en Caritas en la calle Salut, 42 para visitar el proyecto de acogida a las personas sin hogar o sin techo. Un servicio que funciona de lunes a viernes, excepto los jueves, de 9 a 11 horas. Allí me entrevisto con Tomás Gamarra , responsable del proyecto, con diversos trabajadores sociales y voluntarios. También converso con algunos de sus beneficiarios, cada uno de los cuales con un auténtico drama humano por explicar.

Acoger a los sin techo


Me recibe Tomás Gamarra, de 54 años, natural de Burgos, que hace cuatro años está al frente de este servicio.
Me acompaña al sótano donde está instalado el comedor en el que todo está dispuesto para el desayuno consistente en café, leche, pastas variadas y bocadillos de embutidos. Montserrat Peñalva, trabajadora social de 34 años y Rafael Barragán, informático en paro, de 29 años, son los encargados de preparar la abundante colación.
Gamarra me explica que este servicio de acogida se inició hace 15 años con las duchas y se amplió hace cuatro años con los almuerzos y el préstamo de ropa. Me aclara que más que para los 'sin techo' propiamente dichos; es decir personas que duermen en la calle, está concebido para gente que tiene alguna residencia pero con condiciones de habitabilidad pésimas que les impiden vivir dignamente.


El servicio corre a cargo de ocho profesionales, trabajadores y educadores sociales, y diez voluntarios. Actualmente están atendiendo a 34 personas, aunque su presencia varía según los días. Hoy, por ejemplo, es un día flojo.


Crisis permanente


Le pregunto si la crisis ha incrementado el número de personas a quienes prestan asistencia.
- Nosotros tratamos con gente que están en crisis constante y permanente. Ahora es verdad que ha aumentado con personas que tenían trabajo precario.
- ¿Cuál es su perfil ?
- Se trata de un grupo muy heterogéneo compuesto por españoles, marroquíes y subsaharianos.

Me aclara que la mayoría han recurrido a este servicio a través de amigos o derivados de los Servicios Sociales.

Me intereso por el procedimiento a seguir para acceder a este recurso.
En primer lugar, realizamos una entrevista para conocer su situación, para lo cual rellenan un impreso donde constan sus datos, su situación laboral o el tiempo que viven la calle.

Dramas humanos


Gamarra me explica que, en teoría, el objetivo es atenderlos durante un semestre, pero que, en la práctica y en muchos casos, es una prestación crónica, pues en ocasiones se trata de personas con problemas de salud mental.

Mientras conversamos el comedor se ha ido llenando con alrededor de una veintena de comensales, todos hombres excepto una mujer.

Juan Riba, de 57 años, vecino de la Creu de Barberà, hace medio año que viene por aquí.

Ali Kali, de 33 años y natural de Gambia, es uno de ios diversos africanos que está desayunando. En un precario castellano me dice hace tres años que reside en Sabadell. Hace un año que está parado y no dispone de ningún ingreso.


María Rosa Jiménez, de 35 años, guatemalteca pero criada en Catalunya donde llegó con sólo 9 meses. Me cuenta que había trabajado en jardinería y en la fábrica de Sony de la carretera de Castellar. Sus problemas empezaron cuando se quedó en paro y su compañero la echó de casa. Ahora comparte una habitación alquilada con una amiga.

Francisco Valero de 42 años, es de los que «va y viene por aquí», porque «no quiero estar pasando hambre toda la mañana». Ha trabajado de tejedor, ayudante de lampista, peón de albañil... y vivía en casa de una amiga hasta que le echaron.

Otro caso es el de Alejandro Leal, de 34 años, natural de Córdoba, que hace pocos meses vive en Sabadell.
- Con las lluvias tan fuertes que han caído en Andalucía se nos derrumbó la casa. Entonces, le pedí dinero a mi padre para que venir a Barcelona y buscar trabajo. Pero no he encontrado nada. Ahora estoy durmiendo en el Parc Catalunya y me enteré por un amigo del parque de este recurso.


Esto es lo que hay


Antonio Barragán de 43 años, viene por aquí desde hace seis meses. Trabajaba de forestal en Santa Coloma hasta que se quedó en paro. Vive en su casa pero, por falta de pago, se ha quedado sin suministro de electricidad y agua.

Alberto, de 49 años y vecino de Ca n'Oriac, viene por aquí a intervalos desde hace cuatro años. Dejó de acudir cuando le salió un trabajo de chófer de reparto. Ahora vive en una habitación alquilada.
- La cosa está fatal, pero esto es lo que hay-sentencia. Lentamente, el comedor se va vaciando. Algunos se llevan bocadillos envueltos en papel de plata. Gamarra me acompaña a las tres duchas ubicadas en una esquina del patio y luego hasta el ropero donde se proporciona cambio de ropa a quienes van a ducharse.


Cambiarse de ropa


El ropero está a cargo de dos voluntarios jubilados. Vicenç Creus de 80 años y vecino de Serra d'en Cámaro y voluntario desde hace tres años. Me explica que la ropa es producto de donaciones de la gente.Caries Ribera, de 64 años, hace cinco meses que es voluntario de Caritas. Al jubilarme busqué una actividad para ser útil y llenar el tiempo libre -dice mientras le alarga ropa interior a un hombre de unos 30 años.


FONT: DIARI DE SABADELL - ANTONIO SANTAMARÍA